Cambiar de canal, un cambio crucial. Quiero contarte que lo de anoche fue terrible. Caminando por la casa tropecé y después de dos horas de dolores, he salido de una operación que me dejará en cama dos semanas más. Después de despertar he tenido tiempo para pensar en nuestros intercambios. He notado que una amenaza comienza a ceñirse sobre mí.
Familiares y amigos me dicen que internet socava mis posibilidades y que, si abandono la AM y la FM y paso a la web como soporte, entonces estaré liquidada. Ya no sé qué pensar. Abandonar el dial me saca suspiros y me rompe en llanto, porque creo que los oyentes me traicionarían, muy a pesar de haberles guiado en las noches más oscuras. Son más de 100 años juntos.
“Ahora bien, si consideramos a la radio como aquello que se emite a través de ondas herzianas, mediante antenas y se recibe en aparatos analógicos, ya sea de FM, AM o onda corta, sí estaremos de acuerdo en que allí podría sufrir un declive... Más bien lo que parece es que la forma de acceder a ese lenguaje sonoro ya no será solo por las antenas, e incluso podría esta no ser la forma principal en que acudamos a lo que ampliamente conocemos como radio... Aquí me parece necesario afinar la mirada y distinguir de qué tipo de radio hablamos. Lo que parece que podrá sufrir un declive mayor en la transmisión herziana es la radio comercial, aquella que existe con fines de negocio”. Francisco Godínez.
No niego las bondades que la web ofrece. Pero esa dependencia del frío internet es una apuesta tan riesgosa como mortífera. Sé que, si opto por migrar exclusivamente a internet, quedaré a merced de la inestabilidad de la conectividad, dejando en la sombra a aquellos que viven en zonas rurales donde el acceso a la red es precario. Y las radios chicas podrían ser devoradas ante los elevados costos de la nueva era digital. Sé que estaría expuesta frente a la censura y el control.
Mientras la cabeza me da vueltas con tantas inquietudes, también me siento mareada por los medicamentos que he tomado. El éter, ese lazo invisible pero poderoso que me conecta con las audiencias, es mi corazón palpitante. Cambiar de canal sería casi como dejar de existir. Y ese fenómeno se acerca como un declive más para mis días.
Me he quedado sin más deseos de escribir. Discúlpame. Te envío saludos desde la terrible incomodidad de mi cama.

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