¡Qué sorpresa me has dado! Saber que estás en la clínica me ha dejado sin aliento. Quiero que sepas que pronto iré a visitarte. Quiero verte. Escuchar de tus labios cómo te sientes.
Antes de
saber sobre tu accidente, me encontraba reflexionando sobre algo que ha ocupado
nuestras conversaciones. El declive que tanto hemos discutido. Pensaba en cómo
las diversas miradas, algunas lúcidas y otras más opacas, han generado una
especie de vacío, una ausencia de identidad. Es como si esa palabra, que antes
era tan definida y sólida, se hubiera desvanecido poco a poco.
¿Qué
significa hoy en día tu identidad en medio de frecuencias en AM, FM, Internet?
Y de experiencias comunitarias, alternativas, comerciales, indígenas, públicas,
etc.
Y en
medio de esta reflexión, me pregunto, y te pregunto, ¿has perdido o ganado
presencia en este proceso evolutivo? ¿Te has despojado de tu historia? ¿Acaso
de tu peso, de tu alma? ¿O por el contrario has ganado la flexibilidad
necesaria para sobrevivir?
“… La
naturaleza, la filosofía, no solo jurídica sino también política de cada medio,
el origen, define su identidad. Y en particular una tercera cuestión es una
dimensión más político-cultural que es el diseño estratégico comunicacional de
un medio de comunicación que define su equipo de dirección. Las audiencias o
los públicos primeros a los que se dirige y las audiencias que se configuren en
la materialidad de la acción comunicativa. Y en cuarto lugar, que en realidad
es uno derivado del tercero, es la identidad que se configura en el aire, que
es resultado de la relación entre los objetivos que se plantea un equipo de
dirección y las audiencias que se configuran”. Claudia Villamayor.
El reto
que enfrentas es monumental. Encontrar ese delicado equilibrio entre la
tradición y la innovación. Ser fiel a tus raíces mientras abrazas las infieles
corrientes de tu audiencia.
La
identidad no es un asunto trivial. Así como no podemos confundir la felicidad
con algo simple, tampoco puedes vivir plenamente sin una identidad clara. Sin
ella, continuarás en ese triste declive que tanto tememos, resonando una vez
más en la amarga senda que señaló Seneca. No hay viento favorable para el que
no sabe a dónde va.
Te dejo con este pensamiento, con la esperanza de que encuentres en tu interior la fortaleza para sanar, para redefinirte si es necesario y para emerger más fuerte. Cuídate mucho.
Con todo mi cariño y mejores deseos, me meto en mis pensamientos para seguir reflexionando sobre este declive de lo sonoro. La Identidad.
Escuche, descargue y comparta: Capítulo 11. La identidad de la radio. (Serie producida con IA).

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