No+Oyentes

martes, 10 de marzo de 2009


Con las nuevas tecnologías y los radioparticipantes vendrán cambios. Los oyentes, que daré en llamar de aquí en adelante radio-participantes o, radio-fieles para el caso de los medios religiosos, sienten la pisada de fenómenos como radio a la carta y así, discusiones sobre programación o reprogramación.

¿Oyentes obedientes? Algunos personajes de la radio fueron paridos en medio de gritos. Sus casas desprovistas de luz, agua y de medios, medios de comunicación. Las nuevas generaciones no han llorado y han crecido en medio de muchos reflectores. El texto sonoro evidentemente ha cambiado y por eso, apuntaría a escribir una carta de despedida a los oyentes de la radio para decirles gracias por lo que hicieron, por lo que permitieron, por soportarnos, por haberse sometido a escuchar y no hablar. Por su audiencia como sinónimo de obediencia.
Entonces, gracias por creer que participar era llamar a la radio, recitar el documento de identidad y pensar que eso nos hacia radio participativa. Gracias por creer que les abrimos las puertas, que hacíamos un ejercicio plural. Gracias por pensar que participar era tener un programa en la emisora, llevar una carta para que fuera leída, ser complacidos con una canción, escuchar su nombre en la voz del locutor y gracias por nombrar a esta, su radio, como la estación preferida.

Gracias por habernos escuchado con las clásicas narraciones de planteamiento, nudo y desenlace en las que ustedes nunca participaron porque sus voces no eran radiofónicas. Gracias por entender lo inentendible. Gracias por vernos tras el cristal y dejar sus huellas ansiosas por hablar y gracias por haberse llenado de conformidad con escuchar. Cuando la ciencia descubre que la infidelidad está en todas partes, ustedes rompieron las premisas y se quedaron viendo a sus “hombres de radio” caminar por las calles. Este es nuestro agradecimiento por acompañarnos con su silencio. Firma: su emisora amiga.

Observando este conjunto de dificultades –Pilar Pérez Herrero - podemos afirmar, sin temor a desviarnos demasiado de la realidad, que, en gran medida, los periodistas se encuentran prácticamente desvinculados de sus audiencias. Y aunque las representaciones sobre las mismas no llegan a ser “inventadas”, en el sentido dado por Gans (1979), sí se encuentran muy cerca de lo que se ha denominado el “modelo autista” cfr. Rodrigo Alsina,1989:161-162. La etiqueta de este modelo se aplicaría para describir un cierto estado de aislamiento que obliga a los informadores a fundamentar las decisiones sobre sus tareas principalmente de los juicios y las referencias que extraen del ambiente laboral en el que trabajan. Como consecuencia de esta patología, la audiencia acaba convirtiéndose en una extensión del propio mundo del comunicador (cfr: McQuaii,1 997113).

El relato de hoy, multilineal y multifacético nos plantean varios interrogantes dignos de ser estudiados por el equipo de la radio. • Qué es un radio- participante• Cómo hacer que alguien pase de oyente a radio participante. Nacen nuevas figuras en la radio con los radio-participantes. En qué momento se hace la transición de oyentes a participantes. Se trata de un juego de palabras. Cómo se refleja la palabreja en la Parrilla de Reprogramación. Entonces: ¿no habrán oyentes?. ¿Para quién vamos a producir?. ¿Van a cambiar los modos de producción? Las preguntas se dirigen al centro de la discusión. Son preguntas que encontrarán las respuestas en sus foros, foros abiertos a radios abiertas. Traigo a esta discusión un texto de Franco Berardi ‘Bifo’ sobre la televisión, que bien podría encajar en la realidad de todos los medios.

“Cuando las comunidades comienzan a usar la telecámara para informar, o jugar con su vida cotidiana, la televisión deja de ser algo que se ve y comienza a ser algo que se hace. Esta es la posibilidad implícita de la micro tv. No se trata de hacer una televisión más justa, una televisión más bella. La televisión siempre es una mierda, y solamente una mierda. La única televisión buena que se puede hacer es la que destruye la televisión, que transforma el equipo de videocámara-transmisor en un teléfono, un video-teléfono comunitario. Si esto se vuelve una moda, un modo de ser, un comportamiento de masa, solamente los más tontos mirarán la televisión todavía, porque los otros estarán ocupados haciéndola”. La incesante guerra entre red y videocracia. (www.rekombinant.org)

Con las nuevas tecnologías y los radioparticipantes vendrán cambios
¿Renacerá la a.m? Qué hará la f.m. ¿Qué pasará con el libre comercio, la globalización. Quién defenderá los intereses de los no globalizados. De las llamadas “pequeñas” emisoras?. Qué pasará con la onda corta. ¿y quién tendrá los derechos sobre los derechos de autor? Ahora si, ¿los medios serán medios de comunicación y no de información? Y los radio-participantes manejarán la nueva publicidad del medio. ¿Cuál es la tendencia?

Muchos periodistas en el continente son pagos gracias a que venden cupos publicitarios. ¡Les pagan con la muerte! La publicidad en muchos medios radiofónicos es la herramienta ideal para ofender, restringir, silenciar, prostituir, asumir falsas solidaridades, ilegitimar la profesión. Por eso, bienvenida una nueva tesis. Radios sin publicidad. Sin limosnas que separan a los periodistas y los enfrenta por el plato de comida.

Serán los radio-participantes los que sostengan económicamente los medios. Las publicidades radiofónicas estarán en las tramas de las producciones. Los tiempos de comerciales se reducirán. Para qué una radio si la gente en el futuro no querrá escuchar nada, porque estará ocupada produciendo. Subiendo información al Podcast. Todo lo anterior que pareciera un factor externo o ajeno a la emisora, causa inquietud en la empresa radiofónica porque escapa a su control y comprensión. Nadie quiere pensar en cómo se administrarán las nuevas radios, los oídos se cierran cuando dicen que la radio funcionará con suscriptores y todos los etcéteras posibles.

¿Cuáles serán sus efectos políticos, económicos y sociales? En estos momentos, no existe una respuesta clara y coherente sobre lo que pasará. En los años inmediatos, tendrán que coexisten las parillas de programación con las de reprogramación y los oyentes con los radio participantes. Algunas emisoras están dando sus primeros pasos y otras, se ríen de las primeras cuando cumplen con la nueva “verdad”.

Habrá que sopesar esa superviviencia, la oportunidad con la necesidad y parar de celebrar porque la radio llega a Internet o porque mejoraremos nuestro sonido, pues, que sentido tiene sonar mejor, si se dice lo mismo. Sólo nos resta entender que mientras el calendario camina la vida retrocede y empezamos a navegar en rápidas corrientes que pierden fuerza y se convierten en gotas, gotas de agua. Es ahí cuando estamos muertos. Muertos físicamente. Y cuando la rutina nos derrota, también morimos y cuando nos instalamos en el pasado sin mirar el futuro, morimos también.

Bibliografía: Pilar Pérez Herrero. Imaginar la audiencia: el modelo autista de relevancia informativa. Universidad de Salamanca.

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