Radio Progreso. Honduras

miércoles, 28 de mayo de 2008

Da envidia esa radio. Distinta. Toda su propuesta está acompañada de una mirada creativa. La emisora nunca transmite la marcha. Jamás lo hace porque camina con ella. Pasa la calle con el necesitado.


Impresiona el reporte con los disparos represivos. Desilusiona tanto problema nacional. El medio dispara su humor crítico y los títeres quedan sin cabeza. En los últimos siete meses me he hecho acompañar de una maleta y de las ganas de conocer las radios de Centroamérica y hoy entro en sus ojos con la emocionante experiencia de presentarles una de las más creativas de Honduras. 

Lleve el libro de Radio Progreso escrito por José Ignacio López Vigil. 

Radio Progreso. Progreso es una ciudad del Departamento de Yoro en Honduras y Honduras es un país sumido en profundas necesidades sociales. Cuando un Gobierno no gobierna hay un penetrante olor a asco. La limpieza va por cuenta de una compañera de camino que no apaga y denuncia. Es necia. El gobierno la aprieta y ella no afloja. Tienen en la boca la punta que más le puya al Gobierno del Presidente Zelaya: Directo al Grano. El “mejor noticiero del país”. La señal va directo al corazón de Honduras y desde la libertad del aire, llega a distintas regiones.

Con editoriales crudos y un lenguaje que no es precisamente el de Benedicto XVI, abren la tapa podrida. Con el humor dejan serios a los políticos y luego, ellos, los de la radio, se ponen serios por las amenazas que reciben. Aquí nadie acaricia a nadie. El lenguaje es inteligente. La radio no dice. Es la gente la que grita y se duele. Si tienen una denuncia la pasan, gústele a quien le guste. Y si el afectado se queja o amenaza a la radio, ella saca los dientes y los usa. El humor político, como enfermedad, despacito se come a casi todo el Gobierno. La producción es profesional y le ponen el alma al trabajo. La radio se detiene los jueves y los colaboradores sólo piensan en ir “Directo al Grano”.

Formatos: El editorial. Duración: 1 minuto. La radio presenta su opinión sobre un tema de interés general. Definitivamente no son hermanitas de la caridad las que hacen el editorial. Es fuerte. Confrontativo. Crítico. Dios nos libre de caer en la boca del editorialista. La escena. Microprograma – dramatizado. Duración: 1 minuto. Dramatizan una situación de la cotidianidad. El inadecuado uso de recursos, la violencia policial, la represión, la censura. El micro va al aire y el oyente suelta la boca. El teléfono se infarta. La radio pone los ojos en la realidad y construye la escena. El resto lo hacen los oyentes.

La hora del tema. Foro. Emisión: una hora en la mañana y una en la tarde. Seleccionan un tema por semana y en las franjas musicales de mañana y tarde consultan la opinión de los oyentes sobre el tema. Lo atractivo del programa, a mi modo de ver, está en la agilidad que el conductor le da. De repente, la radio se conecta con su corresponsal desde el parque principal o un barrio lejano: Locutor. Señora. Para Radio Progreso. ¿Qué opina sobre…?Toma tres impresiones. Retorna al estudio. Allá sigue el invitado. Y luego, otra vez el sudor, la calle, la plaza. El sol. La comunicación, no la información.

La pedrada. Duración: 1 horaDos jóvenes hondureños dueños de una mirada jocosa van resbalando la vida nacional desde la voz y los personajes. Excelente trabajo. Participé de una de sus reuniones. Diseñar el programa de humor es de lo más serio que tiene la radio. Tardeadas pa mi pueblo. Duración: Dos horas. Como el rollo no es sentarse a esperar las noticias, van a las comunidades y hacen el programa. Cada productor o locutor sale una vez cada quince días para hacer la radio desde la calle, el parque. Si la radio no se escucha en ese lugar, entonces, el locutor lleva todos sus equipos – una grabadora – hace sus apoyos y con ese aparatito queda listo el programa. Se lo da a los magos de la producción y ellos se lo ponen a sonar. Así, Radio Progreso es la voz que está con vos. Citan al Alcalde, hablan de los avances y si hay veneno, se les da a todos. También hacen campañas, concursos de murales, canto y festivales de poemas.

Les pregunté cómo alcanzaban ese nivel. La respuesta individual y colectiva fue una sola. La capacitación. Creer que otro me puede ayudar. Abrir los oídos, ver otras posibilidades. Cambiar. Renovar. Entender el rollo de los ciclos de vida de la radio. Maquillar. Repensar. Radio Progreso es uno de los más lindos tesoros de Honduras. Un grupo humano que se mira con respeto y asumen su radio con la sencillez del primer día. Y muy a pesar de ser buenos, cambian. Ahora, me río, me aprovecho de la enseñanza de Progreso para gritarles a quienes tienen años y años con sus programas. Por no hablar de los dos o tres formatos con que “lastiman” al oyente.

Vaya a su radio, Revise la parrilla y el programa que tenga más de ocho meses al aire, re léalo. Reimagínelo. ¿Cuántos formatos maneja en su Parrilla? Asuma riesgos. Radio Progreso, una radio bonita. Una razón de ser para seguir creyendo en los medios como ejercicios que construyen caminos para re significar la vida pública.

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